Año: 1972.
Dirección: Bob Fosse.
Guión: Jay
Presson Allen & Hugh Wheeler)
Música: John Kander
Letras: Dorothy Fields.
Fotografía: Geoffrey
Unsworth
Reparto: Liza Minnelli, Michael York, Helmut Griem, Marisa Berenson, Fritz Wepper, Joel Grey
Productora: Allied
Artists / ABC Pictures
Galardones: 8 Oscars
(Dirección, Acrtiz principal, Actor secundario (Joel Grey)/ 10 Nominaciones/
BAFTA: Mejor Película. Globo de Oro: Mejor Película.
Género: Musical. Drama.
Años 30.
Nos encontramos en la Berlín de los años 30, donde la
ciudad está dominada cada vez más por el partido nazi. En este contexto el Kit Kat Club da cabida al amor, el baile
y la música mezclada de una forma divertida. En esta sala es donde trabaja
Sally Bowles (Liza Minnelli), quien se encarga de dirigir junto al magnífico
maestro de ceremonias (apabullante Joel Grey) de hacer olvidar la dura realidad
y sus tristezas. La película está basada en la novela de Christopher Isherwood Adiós a Berlín y anteriormente ya había
sido llevado a Broadway como teatro musical en 1966 dirigida por Harold Prince
y coreografiada por Ron Field.Todo funciona a la normalidad en el Kit Kat Club
con divertidos números de variedades hasta que Brian Robert (interpretado por
Michael York) llega a Berlín desde Reino Unido para trabajar como traductor de
obras literarias alojándose en el mismo edificio que la señorita Bowles. De
esta forma comienzan una amistad de lo más singular, donde se mezclan amistad,
amor, complicidad y atracción sexual. Entre tanto Sally continúa con su fijación
de capturar a algún pez gordo del negocio del espectáculo con el fin de
alcanzar su sueño de convertirse en una estrella del cine, Mientras, el nacionalsocialismo
alemán va incrementando su fuerza y presencia. Bienvenido al Cabaret".
En primer lugar, vamos a centrarnos en el aspecto más vinculado a la fuerza visual en el terreno de las actuaciones musicales. En las magníficas performances que tienen lugar en la película se abandona el empleo del plano secuencia, para hacer uso de una combinación de planos cortos (incluso detalles) sincronizados con la música a través del montaje, ayudando a una puntuación mucho más acertada y rítmica, haciendo así que también el público participe de la acción que tiene lugar (Fosse hace uso con frecuencia del plano contrapicado en primera fila de público, simulando el punto de vista subjetivo del público, permitiéndonos identificarnos con ellos con gran facilidad y acierto). Se trata por lo tanto de piezas musicales con una gran puesta en escena y con un dinamismo muy estudiado, donde los distintos planos y ángulos conforman estructuras visuales muy poderosas; como ya hiciese en Sweet Charity en la anteriormente citada Big Spender que perfectamente podría estar incluida en este film.
Una técnica de dirección
fantástica, una interpretación inigualable de Minnelli y un magnífico equipo
técnico dan como resultados algunos de los números musicales que aún hoy,
décadas después, son un referente para la imitación y la inspiración de nuevos
artistas. Sumado a estos elementos, las letras son un ingenioso juego de significado
constante, con una gran cantidad de mensaje implícito en ellas, como
herramienta para el canto a la liberación , la crítica social y al amor (número
entre el maestro de ceremonias y la gorila, If You Could Se Her máximo exponente del amor libre llevado al límite con un
magnífico envoltorio cómico; o el Two Ladies donde se aborda el tema de las tríos amorosos: “Berlín produce
extrañas parejas hoy en día. Algunos tienen un amigo… otros tienen dos.” El
papel desempeñado por Liza Minnelli en este film es un factor de vital
importancia para el valor artístico del film. Es uno de esos casos en los que
se puede hablar sin miedo a equivocarse de que el talento para el espectáculo
estaba fusionado con el ambiente familiar y casero. Su padre era ni más ni
menos que Vincente Minelli, considerado uno de los principales y más
importantes padres de los musicales modernos; y su madre era la aclamada
actriz, cantante y protagonista de Wizard
of Oz (Victor Fleming, 1939), Judy
Garland. Una herencia genética empleada de forma efectiva producen una de esas
figuras que quedan grabadas en los anales de la historia y del espectáculo (de
las pocas artistas ganadoras de un Oscar, Tony, Emmy y Grammy). Tal sería el
éxito y buena acogida de la artista, que poco después Fosse, Kander y Ebb (como
coreógrafo, músico y letrista correspondientemente) colaborarían nuevamente en
la creación del show televisivo Liza with
a Z para el lucimiento de la actriz.
Otro de los elementos a destacar en Cabaret es la total vinculación con la realidad a la hora de mostrar los números musicales, es decir, la totalidad de las actuaciones, menos el himno nazi, tienen lugar sobre el escenario del Kit Kat Club, ligándolas con un excelente montaje y transcurso narrativo con el desarrollo de la historia. De este modo Fosse nos lleva desde el dormitorio donde Sally y Brian acaban de iniciar su relación amorosa al escenario donde ella, como si de su mundo interior se tratase, nos brinda una apasionada interpretación de Maybe This Time, como expresión desenfrenada del amor recién nacido; así mismo el número del trío a cargo del maestro de ceremonias precede la presentación del viaje donde los dos protagonistas y un apuesto y rico barón los invita y seduce en un majestuoso palacio a la afueras de Berlín; la marcha que salta desde el mas puro baile cabaretero a una marcha militar nazi, intercalando imágenes de un ataque contra uno de los personajes judíos de la historia. Estableciendo siempre un juego de espejos con el avance de las tramas, gracias al contenido de las canciones que sirven como comentario y formas de reinterpretar los acontecimientos.
Por otro lado, el factor que
posiblemente más hizo destacar a Cabaret,
acompañando a la excelente elaboración técnica en todos sus terrenos como ya se
ha mencionado, es el aspecto temático del contenido. Abordaje de temas sociales
de gran importancia y complejidad. Por un lado y con una presencia constante y
evolutiva en todo el desarrollo del largometraje, es el ascenso del
nacionalsocialismo alemán.
Se convierte en
desencadenante del avance de la trama en determinadas ocasiones, incluso protagoniza algún número musical,
pasando de estar en el aparente segundo plano en que se mantiene durante la
historia para ser completo protagonista en escenas como la del canto del himno
nazi Tomorrow Belongs to Me la
feria rural, dando pistas sobre lo que se avecina de forma inminente, reflejo
de la convivencia entre la raza aria y los fanáticos afiliados al movimiento
nazi y el opuesto sector social. Al margen de esta clara manifestación de la
existencia del movimiento político, durante el transcurso de los números
musicales del maestro de ceremonías en el escenario del club hay cientos de
referencias, críticas y chistes al nazismo: bigote pintado por maestro de
ceremonias se pinta un bigote con restos del barro sobre el que se pelean dos de
las chicas del Cabaret; baile convertido en marcha militar donde los
ornamentados gorros de baile se convierten en cascos militares, etc. Dentro de
la temática política se inscribe el desarrollo de una de las líneas
argumentales secundarias, el de la relación entra Maximilian von Heune
(interpretado por Fritz Wepper) y la bella Natalia Landauer (por Marisa
Berenson) que se mueve en torno a la problemática judía de la época.
Otro tema de especial
delicadez tratado en este film (sobre el que también haría algún guiño más
adelante en All That Jazz) es el asunto de la homosexualidad y el amor libre en
general. Inicialmente el personaje de Brian se nos presenta como el de un
hombre cuyas experiencias con las mujeres han sido nefastas, pero que sin
embargo comienza una bonita relación con Sally. Pero la historia va un paso más
allá, ahondando en las relaciones a un nivel algo más complejo.
Esto lo consigue Fosse a través de una de las relaciones interpersonales más extrañas del mundo del cine musica: el triángulo de amor establecido entre Sally, Brian y Fritz. El elegante trato que Fosse da al tema en la cinta hace que solo mediante pequeños detalles podamos ir entendiendo lo que está sucediendo entre lo que originalmente era una pareja clásica (formada por Sally y Brian) y este tercer nuevo elemento interpretado por Fritz Wepper.
"¿Todo a cambio de una pequeña infidelidad?"
A este peliagudo asunto se
suma uno de mayor intensidad y conflicto: el aborto. Magnífica simbología
empleada por el director para mostrarnos la interrupción provocada del embarazo,
mediante la imagen del niño pequeño sentado en las escaleras, lanzando la
pelota y siendo devuelta por el personaje de Sally (rechazando jugar con el
niño) camino de vuelta a casa tras haber tenido la cita para realizar dicha
operación. Esta intensa historia se cierra con un majestuoso número musical
(doble según se mire). En primer lugar, tenemos la despedida de Sally, con el
mítico número Cabaret , donde se
realiza una síntesis sobre su filosofía de vida, actitud positiva hacia la
vida, inyección de energía y optimismo, y ganas de vivir en general Y es que es
en este entorno, sobre el escenario,
donde Sally/Liza se desenvuelve con una fuerza, un encanto enigmático, que nos
hace caer bajo sus encantos, simpatizar con ella y estar de acuerdo a más no poder
con cada pensamiento que desde sus
cuerdas vocales dispara convertidos en dulce melodía.
"De la tumba a la cuna no hay un camino tan largo."
Para cerrar el film, tras la
energética despedida de Sally, el maestro de ceremonias, de la misma forma que
nos dio la bienvenida como público, nos dará una despedida para la reflexión.
“¿Dónde están sus problemas ahora? ¡Olvidados, se los dije!”. Un pequeño baile
entre cámara y la característica orquesta femenina del Kit Kat Club nos llevan de la mano para darnos el adiós definitivo,
donde la música va terciándose cada vez más cerca de la pesadilla mientras un
ralentí de imagen y un foco nos dejan visualizando cruces gamadas en los
psicodélicos espejos que adornan Cabaret.
Supone esta pequeña joya la
consagración de Fosse como cineasta, consiguiendo el Oscar al mejor director
(frente a Francis Ford Coppola, compitiendo ese mismo año por The Godfather. Su segunda cinta cinematográfica, 3 años
después de sus inicios con Sweet Charity,
en la que muestra haber aprendido y mimetizado muy inteligentemente todo lo
aprendido hasta el momento, para brindar una de las películas que aún a día de
hoy siguen manteniendo el título de más importantes del cine musical, como
ejemplo de espléndido entretenimiento (carácter básico del musical) ligado a la
crítica y denuncia social.



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